Figura. Cultura Sirio-Hitita, Oriente Medio. 2000 a.C.
Personaje masculino con niño en barzos en terracota sin policromar.
Restauraciones en pie y cabeza.
Medidas: 13 cm (altura)
Hitita (en hebreo, hittim), antiguo pueblo de Asia Menor y Oriente Próximo, habitó la tierra de Hatti en la meseta central de lo que actualmente es Anatolia (Turquía), y algunas zonas del norte de Siria. Invadieron la región, que comenzó a ser conocida como Hatti, hacia el 1900 a.C. e impusieron su idioma, cultura y dominio sobre los habitantes originales.
Fundamentalmente la escultura Hitita consistía en relieves que representaban escenas de guerra y mitológicas, pero se pueden encontrar este tipo de esculturas exentas. La escultura hitita, en general, tiene una funcionalidad religiosa que prevalece sobre la finalidad propagandística con respecto a la figura del rey. Las estatuas son imágenes votivas en ruego permanente hacia los dioses. Tiene un sentido mágico porque adquieren vida propia, y forman parte de una realidad perenne. En la escultura de representación humana se plasma la necesidad de reafirmar la presencia de la figura en el espacio, para situarla ante los dioses. Esta concepción se materializa en una estatua bloque, inmóvil, que aparece atrapada en la masa pétrea. Los rasgos más importantes se reducen a formas esquemáticas, y los volúmenes se crean para acentuar la tridimensionalidad. Las masas se distribuyen alrededor de un eje axilar en perfecta simetría. La estatua se plasma en una figura geométrica, semejante a un cilindro o un cono, a la que el cuerpo de la figura adapta sus formas. Estas formas confieren unidad a las figuras y las hacen homogéneas, como encontramos pefectamente definido en este ejemplo.