Figura antropomorfa. Veracruz, México. 550-750 d. C.
En terracota, de cara sonriente con tocado. Aparece de pie y con los brazos extendidos.
Restaurada a partir de restos originales.
Medidas: 12 cm de altura.
A lo largo de más 3.000 años, el sur del actual territorio de México constituyó, conjuntamente con Belice, Guatemala y parte de Honduras, El Salvador y Costa Rica, una vasta área cultural donde habitaron diversos grupos étnicos y lingüísticos, denominada como conjunto "Complejo Mesoamericano". El Estado de Veracruz presenta una importante ocupación desde el quinto milenio a.C., y sería escenario del desarrollo de grandes culturas como la olmeca, la huasteca, la cultura de El Tajín (también conocida como del Veracruz Central) y la cultura nahua-otomí. Las culturas mesoamericanas se caracterizan por la evidente creencia de que la apariencia es la esencia de todo, y que los procesos de la vida pueden ser controlados por medio de exhibiciones artísticas dramáticas. Es característico de esta zona la realización de esculturas huecas en barro, con rasgos definitorios como las denominadas "caritas sonrientes" de cabeza triangular, y con un decorativo tocado como en este ejemplo. Son la representación de distintas personas, tanto de cuerpo completo como sólo del rostro, pero que tienen como característica común su sonrisa desmesurada.