Buda Amitabha. Era Edo. Japón, finales del siglo XVIII-principios del XIX.
En madera tallada y dorada.
Le falta una mano.
Medidas: 39 x 19 x 19 cm.
Esta escultura representa a Amitabha, el Buda de la Luz Infinita, una de las figuras más veneradas del budismo japonés, asociado a la salvación y al renacimiento en la Tierra Pura. Realizada en madera tallada y dorada durante la era Edo, la imagen destaca por su serena frontalidad y por la elegancia del drapeado, tratado con suaves pliegues que acentúan la espiritualidad contenida de la figura.
El Buda aparece erguido sobre un loto, símbolo de pureza y despertar, mientras el gesto de la mano refuerza su carácter protector y meditativo. Los restos de dorado aportan luminosidad y subrayan el valor devocional de la pieza, concebida probablemente para un altar doméstico o un pequeño templo. Su refinada ejecución y su equilibrada monumentalidad, pese al formato reducido, la sitúan dentro de la tradición escultórica religiosa japonesa tardía, donde la sencillez formal se convierte en vehículo de profunda contemplación.
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