Guardián de tumba. China, dinastía Tang (618–907 d.C.)
Cerámica vidriada.
Procedencia: Colección particular, Namur, Bélgica.
Conserva vidriado original en buena parte de la superficie. Sin restauraciones visibles.
Presenta ligeras pérdidas en los elementos más salientes, acordes a su antigüedad.
Medidas: 46,7 cm (altura).
Imponente figura de guardián funerario perteneciente al repertorio escultórico de la dinastía Tang, caracterizado por su expresividad y riqueza cromática. Estas figuras, conocidas como zhenmushou, eran depositadas en las tumbas con función apotropaica, destinadas a proteger al difunto y ahuyentar los espíritus malignos en el tránsito al más allá.
La criatura combina rasgos animales y demoníacos: cuerpo robusto en posición frontal, garras y un rostro feroz con fauces abiertas. De su cabeza emergen prominentes cuernos y apéndices flamígeros, elementos que acentúan su naturaleza sobrenatural. Este tipo de iconografía refleja la compleja cosmología Tang, donde lo terrenal y lo espiritual se entrelazan.
La pieza está realizada en cerámica con vidriado sancai, técnica emblemática del periodo, que combina tonos verdes, ocres, amarillos y azules mediante esmaltes plúmbicos de gran riqueza visual. El acabado presenta efectos de escurrido y variaciones cromáticas que aportan dinamismo y singularidad a cada pieza.
Por su tamaño, potencia formal y calidad del vidriado, se trata de un ejemplar representativo de la escultura funeraria Tang, muy apreciada en el coleccionismo internacional.
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