Escultura funeraria de una dama. Chipre, siglo IV-III a.C.
Piedra caliza.
Procedencia: Colección particular del este de Francia, formada en el siglo XIX y transmitida por vía descendente.
Medidas: 50,5 cm de altura; 14 cm de anchura; 8 cm de profundidad.
Notable escultura funeraria chipriota que representa a una figura femenina estante, inscrita dentro de la tradición escultórica insular fuertemente influida por los modelos griegos del Clasicismo tardío.
La figura aparece envuelta en un himation que cubre la cabeza a modo de velo, generando una composición cerrada y solemne. Los pliegues, amplios y rítmicos en la parte superior, se ordenan en verticales más marcadas en la zona inferior, creando un elegante contraste entre dinamismo y estabilidad. Este recurso, característico de la escultura chipriota de la época, evidencia la asimilación local de los lenguajes plásticos del mundo griego, reinterpretados con un marcado carácter arcaizante.
El rostro, hoy suavizado por la erosión, conserva su frontalidad hierática, reforzando el carácter intemporal y simbólico de la pieza. La disposición de las manos, discretamente recogidas bajo el manto, remite a actitudes de recogimiento y dignidad, propias de las representaciones funerarias destinadas a perpetuar la memoria idealizada del difunto.
Este tipo de esculturas, habituales en contextos funerarios chipriotas, cumplía una doble función: como marcador de tumba y como imagen sustitutiva del difunto, integrando valores sociales, estéticos y espirituales. La calidad de la talla, especialmente en el tratamiento de los paños, sitúa la obra dentro de una producción cuidada, destinada probablemente a un entorno acomodado.
La superficie presenta pátina arqueológica homogénea, con depósitos y desgaste coherentes con su antigüedad, sin intervenciones modernas apreciables.
.jpg)