Lucerna; Roma, siglo II- III d.C.
Terracota.
Medidas: 3,5 x 11 cm.
Este tipo de lucerna, decorada con la figura de un perro en relieve en la cazoleta, constituye un interesante ejemplo de cómo los objetos de iluminación en la Antigüedad clásica podían ir más allá de su función.El término “lucerna” procede del griego lychnos, y designa estos pequeños candiles empleados originalmente como fuente de iluminación. Con el tiempo, su producción y uso se extendieron por todo el ámbito grecorromano, adquiriendo una notable diversidad formal y decorativa.
Su evolución técnica refleja el desarrollo de la cerámica antigua: las primeras lucernas se fabricaban a mano, posteriormente a torno, y a partir del siglo III a. C. comenzaron a producirse mediante moldes. Este procedimiento consistía en el uso de dos matrices, una para la parte superior y otra para la inferior, en las que se prensaba la arcilla antes de unir ambas partes, lo que permitía una fabricación más precisa, homogénea y con mayor riqueza ornamental.En el mundo grecorromano, el perro podía asociarse tanto a la fidelidad y la protección como a ámbitos funerarios y religiosos, vinculándose en ocasiones con divinidades o con la idea de guía y vigilancia. De este modo, la lucerna trasciende su carácter utilitario.
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