Lucerna; Roma, periodo Alto- Imperial 27 a.C – 284 d.C.
Terracota.
Medidas: 3 x 10 cm.
Este tipo de lucerna del Alto Imperio romano constituye un excelente ejemplo de la combinación entre funcionalidad doméstica y simbolismo religioso característico de la producción cerámica entre los siglos I y III d. C. Más que un simple instrumento de iluminación, estas piezas formaban parte del universo cotidiano romano, pero también podían adquirir un valor votivo o ideológico, especialmente cuando incorporaban representaciones divinas como la de Mercurio.
El término “lucerna”, procedente del griego lychnos, designa estos candiles utilizados para iluminar espacios interiores tanto privados como públicos. Durante el periodo imperial, su producción alcanzó una gran estandarización y difusión en todo el territorio romano, convirtiéndose en uno de los objetos más comunes de la vida diaria.
La pieza se inscribe en la tradición cerámica del Imperio romano (27 a. C. – 284 d. C.), momento en el que la fabricación a molde permitió una producción masiva y altamente decorada. Este sistema consistía en el uso de matrices para la parte superior e inferior de la lucerna, en las que se prensaba la arcilla antes de ensamblarlas, logrando así superficies más detalladas y motivos iconográficos más complejos.
El motivo principal de esta lucerna es la figura de Mercurio, divinidad romana del comercio, los viajeros, la elocuencia y los intercambios. Su presencia no solo aporta un valor ornamental, sino también simbólico, ya que Mercurio era considerado un dios protector de las actividades económicas y de la comunicación. En este contexto, la lucerna puede entenderse como un objeto que, además de iluminar, invoca protección y prosperidad en el ámbito cotidiano.
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