Ánfora romana de tipo IIB de Beltrán, de origen fenicio, del Alto Imperio, siglos I-II d. C.
Terracota.
En buen estado.
Procedencia: Colección Hamada, 1960-1970 / Galería Española 2014 / Esta pieza va acompañada de un certificado de exportación del Ministerio de Cultura español, n.º 2020/00703, con fecha del 14 de julio de 2020, y de un certificado de autenticidad.
Bibliografía: GARCÍA VARGAS, Enrique; BERNAL CASASOLA, Darío; DÍAZ RODRÍGUEZ, José Juan. «Beltrán IIB (Costa Bética)». Amphorae ex Hispania. Paisajes de producción y consumo. 8 de julio de 2016.
Medidas: 128 cm de altura x 37 cm de diámetro; 140 cm total con peana.
Las ánforas son recipientes de cerámica con forma de huso, dos asas y un cuello estrecho, aunque en algunas culturas también se fabricaban en metal u otros materiales. Suelen tener una base puntiaguda o incluso una larga punta saliente que se utilizaba para clavarlas en el suelo y mantenerlas estables. Los griegos fueron sus precursores, aunque pronto se extendieron por los mundos fenicio y romano, donde se utilizaban para transportar líquidos y alimentos, así como para el almacenamiento.Normalmente tenían una capacidad de al menos 25 a 30 litros, y su forma variaba en función de si transportaban vino, aceite, productos salados, cereales u otros alimentos.
La morfología de las ánforas Beltrán IIB se caracteriza por un borde muy acampanado, de sección transversal redondeada, que descansa sobre la parte superior de las asas; un cuello cilíndrico de sección transversal hiperbólica; y un cuerpo en forma de pera que descansa sobre una protuberancia similar a un botón. Las asas discurren en línea recta con una curvatura pronunciada en la parte superior y descansan sobre los hombros, que constituyen una continuación natural del cuello.
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