FRANCISCO BORÉS LÓPEZ (Madrid, 1898 – París, 1972).
Sin título. 1970
Gouache sobre cartulina.
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho.
Adjunta certificado emitido por Carmen Bores.
Medidas: 50 x 65 cm. 71,5 x 87 cm (marco)
Obra realizada en los últimos años de la trayectoria del artista, sintetiza con claridad el lenguaje plástico que Francisco Bores desarrolló durante su prolongada estancia en París. Alejado tanto del academicismo como de la abstracción radical, Bores construye aquí un espacio de figuración depurada, donde la realidad se fragmenta en planos cromáticos amplios y silenciosos.
La estructura compositiva se articula mediante formas orgánicas y superposiciones que sugieren naturaleza y figura sin explicitarlas. La pincelada es amplia pero reflexiva, con un sentido constructivo que revela su constante preocupación por la arquitectura interna del cuadro.
En esta etapa final, Bores alcanza una síntesis serena, donde la simplificación formal no implica pérdida de intensidad, sino depuración. La obra refleja ese equilibrio entre modernidad y lirismo íntimo que caracteriza su aportación a la llamada Escuela de París y confirma la madurez plena de su lenguaje plástico.
Francisco Borés está representado en los museos más destacados de todo el mundo, entre los que cabe señalar el Centro Georges Pompidou en París, los de Bellas Artes de Bilbao, Buenos Aires, Jerusalén, Gotemborg y Baltimore, el MOMA de Nueva York, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, las Galerías Nacionales de Atenas, y Edimburgo, el Museo Patio Herreriano de Valladolid, y los de Arte Moderno de Estocolmo, Turín y Madrid.
.jpg)