JOSEP LLIMONA BRUGUERA (Barcelona, 1864 – 1934).
"Ramón Berenguer I".
Bronce.
Firmado.
Con sello de la fundición Bechini.
Medidas: 78 x 29 x 17 cm.
Exposiciones: MEAM "Un segle de escultura catalana", 2013. Reproducido en el catálogo, pag. 96.
Escultura en bronce que representa a Ramon Berenguer I, conde de Barcelona, en actitud solemne y serena. La figura aparece erguida, de cuerpo entero, con armadura y manto regio envolvente, sosteniendo la empuñadura de la espada en gesto firme y contenido. El rostro, ligeramente inclinado, transmite una intensidad introspectiva que combina autoridad, recogimiento y nobleza. Llimona modela la obra con su característica sensibilidad, uniendo naturalismo y lirismo simbolista. El tratamiento de los paños resulta especialmente expresivo, generando un juego de planos y pliegues que aportan movimiento y profundidad. En este Ramon Berenguer I, Llimona recupera el imaginario histórico catalán con solemnidad heroica pero sin grandilocuencia excesiva, otorgando al personaje un carácter humano y casi meditativo. La obra se relaciona con el interés de la época por las figuras históricas nacionales y encaja plenamente dentro de la tendencia monumental y simbólica impulsada en Cataluña durante el primer tercio del siglo XX.
Josep Llimona es recordado como el más importante escultor catalán del modernismo. Formado en la Escuela de la Llotja de Barcelona, obtiene la pensión para ir a Roma en 1880. Durante su estancia en Italia recibe la influencia de la escultura renacentista florentina. Con las obras que envió desde allí obtuvo ya premios (medalla de oro de la Exposición Universal de Barcelona de 1888), así como una gran reputación. Con su hermano Joan fundó el Círculo Artístico de Sant Lluc, una asociación artística catalana de carácter religioso (los dos hermanos eran profundamente creyentes). Hacia mediados de la década de los 90 su estilo deriva ya hacia el pleno modernismo. Recibe el premio de honor de la Exposición Internacional de Bellas Artes celebrada en 1907 en Barcelona. A partir de 1900 se centra en sus famosos desnudos femeninos, y en 1914 crea, en colaboración con Gaudí, su impresionante “Cristo Resucitado”. Su genio artístico también se manifestó en grandes monumentos públicos como la estatua ecuestre de San Jordi del Parque de Montjuic en Barcelona, así como en obras de imaginería funeraria, como los panteones que realizó para varios cementerios. Además de exponer en Barcelona y otras ciudades catalanas, exhibió su obra en Madrid, Bruselas, París, Buenos Aires y Rosario (Argentina). Fue presidente de la Junta de Museos de Barcelona entre los años 1918 y 1924, y de nuevo desde 1931 hasta su muerte, en 1934. A lo largo de su vida recibió numerosas condecoraciones, entre las que destacan las concedidas por los gobiernos de Francia e Italia. Recibió también la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona en 1932, en reconocimiento a su extraordinaria labor en el desarrollo de la actividad museística. Se conserva obra de Llimona en el monasterio de Montserrat, el Museo Nacional de Arte de Cataluña y el Museo Reina Sofía, entre otros.
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