JOAN REBULL TORROJA (Reus, 1899 – Barcelona, 1981).
“La ben plantada", c. 1960.
Mármol.
Firmada.
Medidas: 195 x 68 x 57 cm.
Exposiciones:
• Museu Europeu d’Art Modern (MEAM), “Un segle d'escultura catalana”, 2013. Reproducida en catálogo, pág. 27.
Esta imponente escultura en mármol representa una de las líneas creativas más personales y reconocibles de Joan Rebull: la exaltación de la figura femenina como emblema de armonía, equilibrio y plenitud vital. La obra recoge de forma directa el espíritu contenido en el célebre concepto bartriano de “La ben plantada”, trasladándolo a una síntesis escultórica caracterizada por la sobriedad, la rotundidad formal y la ausencia de artificio expresivo.
La figura, desnuda e íntegramente frontal, se presenta erguida, firme, asentada sobre sus pies con una serenidad casi clásica. El tratamiento del mármol, liso y pulido, subraya la pureza de las superficies mientras que la anatomía, estudiada pero contenida, evita cualquier exuberancia para insistir en la idea de dignidad, serenidad y fortaleza moral. La mirada directa, la verticalidad del cuerpo y la elegante simplicidad del gesto se integran en una estética depurada que enlaza con la tradición mediterránea, pero filtrada por la sensibilidad moderna de mediados del siglo XX.
Realizada hacia 1960, la pieza pertenece a la etapa de madurez del escultor, cuando su lenguaje alcanza plena solidez y equilibrio, alejándose del naturalismo más descriptivo para abrazar una síntesis formal de gran fuerza icónica. Su presentación en el MEAM dentro de una exposición de referencia sobre la escultura catalana del siglo XX confirma la relevancia de esta obra dentro del corpus artístico de Rebull y su importancia en la configuración de la identidad escultórica catalana contemporánea.
Joan Rebull está considerado uno de los grandes nombres de la escultura catalana del siglo XX. Formado en Barcelona y París, evolucionó desde planteamientos próximos al noucentisme hacia una depuración formal marcada por la solidez volumétrica, la claridad estructural y una sensibilidad profundamente mediterránea. Fue autor de importantes monumentos públicos y obras institucionales, al tiempo que desarrolló una producción íntima centrada en la figura humana, especialmente femenina, que se ha convertido en una de las señas de identidad de su legado artístico. Sus esculturas forman parte de relevantes colecciones públicas y privadas, consolidando su posición como figura clave de la modernidad escultórica catalana.
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