ENRIC CLARASÓ I DAUDÍ (Sant Feliu del Racó, 1857 - Barcelona, 1941).
“Perdón”, c. 1926.
Yeso.
Medidas: 102 x 45 x 35 cm.
Exposiciones: MEAM "Somnis i tentacions. La escultura catalana en temps del Modernisme", 2025. Reproducido en el catálogo, pag. 59.
Escultura de fuerte carga espiritual y emotiva, en la que Enric Clarasó representa una figura femenina en actitud suplicante, con los brazos elevados y las manos unidas en gesto de oración o ruego. El cuerpo, desnudo y tratado con sensibilidad anatómica, emerge con solemnidad sobre una base rocosa, parcialmente cubierto por un paño que cae con elegante naturalidad, aportando dinamismo al conjunto. La obra revela el dominio técnico del escultor y su reconocida capacidad para transmitir emoción contenida mediante la combinación de solidez volumétrica, pureza de líneas y tensión expresiva. La verticalidad del gesto, intensamente dramático, acentúa el sentido ascensional de la pieza, reforzando su lectura simbólica vinculada a la espiritualidad, la expiación y la dimensión humana del sufrimiento.
Clarasó se formó en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, donde fue discípulo de Joan Roig. A principios de los años ochenta conoce a Santiago Rusiñol y a Ramón Casas, con los que expondrá reiteradamente en la sala Parés. A mediados de esta década su estudio devino punto de reunión de artistas, así como primitivo núcleo de El Cau Ferrat. En este momento Clarasó se dedicaba a hacer estatuillas de barro, retratos e imágenes funerarias. Trabajó en la decoración de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 y, con las ganancias que le reportó este trabajo, se traslada con Rusiñol a París. Realiza un segundo viaje dos años después, y se integra en el grupo formado por Casas, Rusiñol, Utrillo y Ramón Canudes. Su obra se inicia en el naturalismo anecdótico, con obras como su “Forjador”, para evolucionar después, tras sus estancias en París, hacia el modernismo. Participó en 1892 en la Exposición Nacional de Madrid, así como en las Exposiciones Universales de Barcelona (1888), Chicago (1893) y París (1900), obteniendo en esta última la medalla de oro por su obra funeraria “Memento Homo”. Dentro de su producción destaca el monumento al rey Jaime I el Conquistador, en Palma de Mallorca. Se conservan obras de Clarasó en el MACBA, el Museo Nacional de Arte de Cataluña y en el Museo Cau Ferrat de Sitges.
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