JEAN-BAPTISTE AUGUSTE CLÉSINGER (Francia, 1814 – 1883).
“Toros”.
Bronce patinado.
Firmado.
Medidas: 80 x 130 x 55 cm.
Las esculturas de toros de Clésinger se inscriben dentro de un enfoque naturalista y enérgico, muy acorde con su interés por la anatomía y la expresividad. Sus toros suelen representarse con una gran potencia física, destacando la musculatura tensa, el volumen robusto y una actitud cargada de movimiento o inminente acción, a menudo en posturas dinámicas que sugieren embestida o fuerza contenida. A diferencia de la estilización posterior del Art Déco, Clésinger busca un realismo detallado, con superficies trabajadas que marcan la piel, los pliegues y la estructura ósea, transmitiendo peso y vitalidad. Además, hay un componente casi dramático o romántico en sus composiciones, donde el animal no es solo un estudio anatómico, sino una presencia poderosa y expresiva, reflejo de la sensibilidad artística del siglo XIX.
Jean-Baptiste Auguste Clésinger se formó con su padre, el escultor Georges Clésinger, y posteriormente desarrolló su carrera en París dentro del ambiente artístico académico; alcanzó gran notoriedad en 1847 con su obra “Femme piquée par un serpent” (Mujer mordida por una serpiente), que causó escándalo por su realismo sensual y su naturalismo casi provocador, ya que se decía que estaba modelada directamente del cuerpo de una mujer real; su estilo se sitúa entre el romanticismo y el realismo, con una fuerte atención al detalle anatómico y una tendencia a composiciones expresivas y teatrales; además de esculturas, realizó retratos y algunas pinturas, y estuvo vinculado a círculos artísticos e intelectuales de su época, llegando a ser una figura reconocida en el panorama artístico francés del Segundo Imperio.
.jpg)