Escuela del siglo XIX. Después de JOHANN HEINRICH VON DANNECKER (Stuttgart, 1758 - 1841).
“Ariadna sobre una pantera”.
Mármol.
Firmado “Barsanti, Pise” en la base.
Medidas: 75 x 69,5 x 30 cm.
Excepcional escultura neoclásica realizada partir del modelo original, elaborado por Johann Heinrich Von Dannecker en torno a 1803-1824, pieza considerada como su obra maestra y una de las esculturas más importantes del siglo XIX. Von Dannecker fue un escultor alemán formado junto a Philipp Jakob Scheffauer (1756-1808). En el año 1780 viajó a París, Roma, Bolonia y Mantua, ampliando sus conocimientos escultóricos, y regresó a Stuttgart en 1790, donde trabajó como profesor en la Hohe Karlsschule hasta 1794. En 1804, Von Dannecker hizo el primer borrador de "Ariadna en la Pantera".
La escultura nos muestra a Ariadna desnuda sobre una pantera, sosteniendo un paño de expresivos plegados en la mano, coronada de flores y alzando la mirada hacia el frente. Es representada junto a una pantera porque, tras ser abandonada por Teseo, es rescatada por Dionisio (Baco) y pasa a formar parte de su mundo, y este dios está fuertemente asociado con animales salvajes como panteras y leopardos, que simbolizan el instinto, el éxtasis y la liberación; así, en el arte, la pantera no alude a una historia propia de Ariadna, sino que funciona como un atributo dionisíaco que señala su transformación de princesa abandonada a esposa de un dios y su integración en un universo más libre, irracional y divino.
En el arte neoclásico, tanto en la escultura como en el resto de las artes, se produce un conflicto fruto del cruce de permanencias de la tradición barroca, sutiles y elegantes motivos rococó y novedades que tienen que ver con lo real y con el mundo ideal de los modelos de perfección clásicos propuestos por Winckelmann y coleccionados por todos. Tal vez la clave para entender el neoclasicismo esté precisamente en Winckelmann, en sus recomendaciones a los artistas de imitar a los griegos para llegar a ser inimitables, y en aquella otra sentencia del arqueólogo prusiano según la cual el escultor, y el artista en general, debía “abocetar con fuego y realizar con flema”. Asimismo, Diderot aconsejó a los artistas “pintar como se hablaba en Esparta”, principio de depuración y sintetización que derivará en la tendencia hacia la abstracción lineal característica del 1800. En resumen, la escultura neoclásica se inspira en la tradición grecolatina a través de diferentes puntos de vista, adoptando sus principios de orden, claridad, austeridad, equilibrio y propósito, frecuentemente con un fondo moralizador. Basándose en el racionalismo, se enfatiza el desarrollo personal y el progreso social a través de una fuerte ética, elementos que se mezclan con el creciente interés científico en la antigüedad clásica a raíz de las excavaciones arqueológicas y la publicación de estudios eruditos sobre el arte y la cultura antigua.
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