F. C. NÜRNBERG.
“Discóbolo”, 1929.
Bronce patinado y mármol.
Medidas: 35 x 30 x 20 cm.
La escultura que ahora se licita representa a un lanzador de disco (discóbolo) moderno. Las figuras de atletas se hicieron especialmente populares en el siglo XIX por la confluencia de varios factores culturales, artísticos e ideológicos. En primer lugar, hubo un renovado interés por la Antigüedad clásica, impulsado por el neoclasicismo. Grecia y Roma se consideraban modelos de perfección estética y moral, y el cuerpo del atleta -proporcionado, fuerte y equilibrado- se convirtió en un ideal a imitar. Finalmente, hacia finales de siglo, el renacimiento del deporte moderno (incluyendo los Juegos Olímpicos de 1896) reforzó aún más esta iconografía, consolidando al atleta como un símbolo contemporáneo que conectaba pasado clásico y modernidad.
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