MANUEL MARÍN (Cieza, Murcia, 1942 – Málaga, 2007).
Sin título, c. 1959.
Hierro policromado. Pieza única.
Adjunta certificado de autenticidad expedido por Doña Monika Rabassa, viuda del artista.
Presenta desgastes muy leves.
Firmada.
Medidas: 91 x 135 x 50 cm.
Concebida como pieza única, la obra se articula a partir de una estructura central de la que parten brazos curvos y ligeros elementos suspendidos. Estos componentes, de carácter orgánico y dinámico, generan un juego de tensiones visuales que varía según la posición y el movimiento de la pieza.El uso del color introduce contrastes que refuerzan la lectura espacial de la obra, estableciendo puntos de atención dentro de una composición aparentemente sencilla. Este tratamiento cromático y estructural remite a las preocupaciones de las vanguardias del siglo XX, especialmente en lo relativo a la integración del movimiento como elemento escultórico.En este contexto, la influencia del neoplasticismo resulta evidente, aunque Marín ya empieza a perfilar un lenguaje propio, basado en la síntesis formal y en la exploración poética del equilibrio inestable.
Manuel Marín se inició en el toreo a los diez años y debutó a los dieciséis, pero a los veinte se trasladó a Londres, donde trabajó en una galería de arte y se orientó hacia la escultura. Allí colaboró con Henry Moore como asistente en la creación de obras en bronce. En 1964 se estableció en Nueva York, donde fue restaurador de arte antes de abrir The American Indian Art Gallery, con clientes como Warhol, Basquiat, De Kooning y Keith Haring. En 1969 comenzó a realizar sus propias esculturas, influido por el arte móvil, y en 1970 presentó su primera exposición en la galería Alan Brown de Scarsdale. Su obra ha sido expuesta internacionalmente y actualmente cuenta con monumentos públicos en Estados Unidos y España, además de estar presente en colecciones de distintos países.
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