Micro mosaicos; Grand Tour, Roma, c. 1830.
Mosaico,
Medidas: 54 x 42 cm (x3); 76 x 64 cm (marco, x3).
Conjunto compuesto por tres mosaicos que representan diferentes monumentos emblemáticos de Roma. Uno de los elementos representados evoca la majestuosa Plaza de San Pedro. Los otros remiten al Templo de Hércules Víctor, situado en el histórico Foro Boario de Roma, cuya arquitectura circular y clasicista introduce una referencia a la antigüedad pagana, estableciendo un sugerente diálogo entre el legado clásico y la tradición cristiana.
El arte del micromosaico nació en el Vaticano para hacer frente al deterioro de su colección de pinturas. Al darse cuenta de que los mosaicos arquitectónicos retenían su color con el paso del tiempo, en los talleres papales se empezó a experimentar con la técnica del mosaico de vidrio para reproducir las obras maestras. El Vaticano guardó el secreto de la fórmula que permitió una reproducción exacta con micromosaicos cuya ausencia de brillo y su calidad cromática hacía indistinguible la copia de la pintura original. Ya en el siglo XIX talleres privados empezaron a proliferar en Roma respondiendo a la demanda del mercado turístico. Mosaicos comerciales se hicieron accesibles en variedad de piezas decorativas. Muchas de ellas se conservan en el Museo Hermitage de San Petersburgo, en la Colección Gilbert de Londres y en el propio Vaticano.
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