Escuela castellana, ámbito vallisoletano, primera mitad del siglo XVI.
“San Jerónimo penitente”.
Madera tallada y policromada.
Cuenta con permiso de exportación.
Conserva su policromía original, sin repintes posteriores. Presenta ligeros desgastes, grietas, pequeñas faltas y pérdidas puntuales de policromía propias de su antigüedad.
Medidas: 85 x 50 x 28 cm.
Imponente escultura en madera tallada y policromada que representa a San Jerónimo penitente, uno de los modelos iconográficos más difundidos en la devoción cristiana. Realizada en el ámbito castellano durante la primera mitad del siglo XVI, la obra se inscribe en el contexto de transición entre el último Gótico y el primer naturalismo renacentista.
El santo aparece arrodillado sobre una base rocosa, con el torso desnudo y cubierto parcialmente por un amplio manto rojo de pliegues profundos. Tras la figura se alza un tronco seco, alusivo a su retiro ascético, mientras que a sus pies se dispone el león, atributo tradicional del santo, representado junto a una vasija que aporta riqueza narrativa al conjunto.
La talla destaca por la fuerza de su presencia, la monumentalidad de su concepción y el cuidado tratamiento de los volúmenes. El torso revela una atención precisa a la anatomía, mientras que el rostro, de mirada serena y profunda barba tallada en mechones ondulantes, concentra la intensidad espiritual de la imagen.
Especial relevancia adquiere la policromía antigua, con matices rojizos, ocres y verdosos que enriquecen la lectura devocional de la obra. Los pliegues densos del manto, junto con el tratamiento ornamental del cabello, la barba y la figura del león, enlazan con la tradición escultórica castellana de comienzos del siglo XVI, caracterizada por su expresividad formal y su marcada riqueza decorativa.
Por sus dimensiones, calidad técnica y fuerza iconográfica, esta escultura constituye un notable ejemplo de la escultura religiosa castellana del Renacimiento. Su vinculación con el ámbito vallisoletano resulta especialmente significativa, dado el papel central que este foco desempeñó en la renovación de la escultura hispánica, en diálogo con influencias flamencas, italianas y germánicas.
Se trata, en definitiva, de una obra de gran presencia y atractivo coleccionista, destacable por su escala, calidad de ejecución, conservación material y permanencia de policromía, cualidades que la convierten en una pieza singular dentro del mercado de escultura devocional hispánica del siglo XVI.
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