Escuela andaluza; siglo XVIII.
“San José con el Niño”.
Madera tallada y dorada.
Conserva hornacina de época.
Medidas: 27 x 10 x 8 cm; 41,5 x 30 x 22 cm (hornacina).
La escena presenta a San José junto al Niño Jesús, estableciendo una relación afectiva y cercana que refuerza la dimensión humana de la Sagrada Familia. La composición destaca por su carácter equilibrado y sereno, propio de la producción andaluza del siglo XVIII, donde la intensidad dramática del Barroco inicial evoluciona hacia formas más suaves y sentimentales. San José aparece representado como figura protectora y afectuosa, en actitud de cuidado hacia el Niño, subrayando su papel como guía y custodio. Esta interpretación responde a la creciente importancia del culto josefino en la espiritualidad española de la época.
Desde el punto de vista estilístico, la obra se caracteriza por un naturalismo contenido, en el que las formas se idealizan ligeramente para potenciar su función devocional. El tratamiento de los pliegues, la suavidad de los rostros y la proximidad entre las figuras generan una escena de gran calidez emocional. La escultura andaluza del siglo XVIII tendía a buscar precisamente este equilibrio entre realismo y ternura expresiva, alejándose de los excesos dramáticos del pleno Barroco.
El conjunto se concibe como una imagen de devoción destinada probablemente a un ámbito religioso o privado. La inclusión de la hornacina original es especialmente significativa, ya que convierte la escultura en un pequeño retablo portátil o doméstico, pensado para la oración privada. Este tipo de obras favorecía la devoción íntima, uno de los aspectos centrales de la espiritualidad barroca española.
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