Pareja de nódulos septarios.
Calcita belga.
Formación natural.
En soportes metálicos.
Medidas: 39 × 33 × 7 cm.
Esta pareja de nódulos septarianos constituye un notable ejemplo de los procesos físico-químicos asociados a la diagénesis, la transformación de sedimentos en roca. Originadas en antiguos ambientes marinos ricos en carbonato cálcico, estas piezas se formaron a partir de la acumulación de sedimentos finos que dieron lugar a concreciones compactas de naturaleza calcárea. Sus patrones intrincados de fractura, resultantes de la contracción interna y el posterior relleno mineral, junto con sus colores vibrantes, las convierten en fascinantes historias geológicas tangibles, altamente apreciadas tanto en el coleccionismo de minerales como en el diseño de interiores,
Durante su evolución, variaciones en el contenido de agua, la presión y la contracción del sedimento generan tensiones internas que provocan una red de fracturas radiales y poligonales, conocidas como “septarias”. Estas grietas son posteriormente infiltradas por fluidos ricos en minerales que precipitan en su interior, principalmente calcita, sellando las cavidades y creando el característico entramado de vetas.
El contraste entre las zonas claras del nódulo y las líneas oscuras y ramificadas responde a diferencias en la composición mineral y en los procesos de oxidación asociados a la circulación de estos fluidos. El resultado es una estructura de gran complejidad visual, donde patrones geométricos emergen de dinámicas naturales.
La notable similitud entre ambas piezas apunta a condiciones de formación homogéneas, reforzando su coherencia como conjunto.
Presentados sobre soportes metálicos, estos nódulos revelan con claridad su arquitectura interna, convirtiéndose en un ejemplo singular donde la formación geológica y la fuerza estética convergen de manera natural.
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