Maestro del hijo pródigo; Amberes, circa 1560.
“Judith con la cabeza Holofernes”.
Óleo sobre tabla de roble. Parcialmente engatillada.
Presenta restauraciones sobre la superficie pictórica.
Adjunta informe de D. Ignacio Panicello.
Medidas: 97 x 79 cm; 114 x 96 cm (marco).
El cuadro representa un episodio del Libro de Judith, concretamente el momento posterior a la decapitación del general asirio Holofernes. A diferencia de otras representaciones más triunfales, aquí se capta un instante narrativo más íntimo y funcional: Judith, ayudada por su sirvienta, introduce la cabeza en un saco para huir hacia Betulia. Este planteamiento iconográfico resulta singular, pues evita la exaltación heroica y el erotismo frecuente en la tradición flamenca contemporánea. Desde el punto de vista formal, la composición se organiza en un primer plano dominado por las dos figuras femeninas, recortadas ante una tienda abierta que enmarca la escena y dirige la mirada hacia el fondo, donde se desarrolla un paisaje con arquitectura fortificada. Este elemento paisajístico, en el que se sugiere la ciudad de Betulia, difiere de otras versiones del Maestro del hijo prodigo con el mismo tema, como las conservadas en el Museo Nacional del Prado o la Alte Pinakothek, en las que aparece el campamento asirio, lo que refuerza la originalidad de esta variante.
El llamado Maestro del Hijo Pródigo es un pintor anónimo activo en Amberes durante el segundo tercio del siglo XVI (aprox. 1530–1560), considerado una de las figuras destacadas del manierismo flamenco. Su nombre convencional procede de una de sus obras más conocidas, El hijo pródigo en una fiesta galante, conservada en el Kunsthistorisches Museum, a partir de la cual el historiador Georges Hulin de Loo estableció su catálogo en 1909. La identidad del artista sigue siendo desconocida. Se ha propuesto su posible identificación con Leonart Kroes, mencionado por Karel van Mander, aunque esta hipótesis no ha podido confirmarse. La abundancia de obras y la existencia de numerosas versiones de una misma composición sugieren que dirigió un taller activo en Amberes con varios colaboradores, lo que explicaría también la desigual calidad de algunas piezas.Su producción abarca temas religiosos, escenas de género, alegorías y paisajes. Entre sus composiciones más repetidas destacan Judith con la cabeza de Holofernes y Susana y los viejos, lo que evidencia el éxito de ciertos modelos iconográficos dentro de su taller. Estilísticamente, su obra se caracteriza por figuras alargadas, anatomías poco naturalistas, manos de gran tamaño y rostros idealizados, con carnaciones claras y aspecto marmóreo en las figuras femeninas.Su estilo muestra la influencia de pintores activos en Amberes como Pieter Coecke van Aelst, Pieter Aertsen, Jan Mandijn y Frans Floris, así como ciertas afinidades con la Escuela de Fontainebleau. Aunque se ha sugerido un posible viaje a Italia por algunas características formales, no existen pruebas documentales que lo confirmen.
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