Escuela granadina; finales del siglo XVII.
“Virgen con Niño”.
Óleo sobre cobre.
Posee marco de época.
Medidas: 26 x 20 cm; 41 x 36 cm (marco).
La composición se organiza en torno a un estrecho acercamiento entre la Virgen y el Niño, representados en primer plano y estrechamente abrazados. María inclina suavemente el rostro hacia su Hijo, estableciendo un contacto físico y emocional que refuerza el carácter humano y afectivo de la escena. El Niño, recogido contra el pecho materno, aparece tratado con un naturalismo tierno y sereno, subrayando la dimensión encarnada de lo divino, uno de los rasgos esenciales del Barroco religioso.
Desde el punto de vista técnico, el uso del cobre como soporte resulta especialmente significativo. Este material, habitual en obras de pequeño formato destinadas a oratorios privados, permite una pincelada fina y un acabado pulido, visible en la suavidad de las carnaciones y en el esmerado tratamiento de los pliegues del manto. La superficie metálica favorece, además, una luminosidad intensa y envolvente, que realza los contrastes cromáticos y confiere profundidad a los tonos oscuros del fondo.
La iluminación, dirigida y cuidadosamente graduada, centra la atención en los rostros y en el gesto del abrazo, mientras el fondo neutro y sombrío elimina cualquier distracción narrativa. El cromatismo, dominado por verdes profundos, rojos cálidos y carnaciones sonrosadas, responde a la tradición de la escuela granadina, caracterizada por su equilibrio entre sobriedad y elegancia cromática. El rostro de la Virgen, de expresión dulce y melancólica, transmite una espiritualidad introspectiva que conecta con la sensibilidad devocional de finales del siglo XVII.
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