FELICE BOSELLI (Piacenza, 1650 – Parma, 1732).
“Naturaleza muerta”.
Óleo sobre lienzo. Reenntelado.
Medidas: 90 x 84,5 cm; 112 x 105 cm (marco).
Felice Boselli se inscribe en el panorama de la pintura barroca italiana como un especialista en naturalezas muertas de fuerte impronta material y narrativa, cuya obra se nutre tanto de la tradición lombardo-emiliana como de influencias flamencas y romanas. Formado en su ciudad natal bajo la guía de Michelangelo Nuvolone, y en contacto temprano con el animalista Angelo Crivelli, Boselli desarrolló una sensibilidad particular hacia la representación de lo orgánico tratada con una mezcla de crudeza y refinamiento técnico. Su trayectoria, que se despliega entre Piacenza y Parma, revela una constante atención a lo cotidiano elevado a categoría estética, en diálogo con referentes como la escuela cremonesa, la tradición de Bartolomeo Bettera, la energía narrativa de Michelangelo Cerquozzi y el eco temático de la “Macelleria” de Annibale Carracci. A ello se suma una observación minuciosa de la naturaleza y un interés por los contrastes táctiles, lumínicos y cromáticos que sitúan su producción en un punto de convergencia entre realismo descriptivo y teatralidad barroca.
Estas influencias se hacen palpables en el cuadro presentado, donde la acumulación de elementos , cebollas de bulbos brillantes y raíces enmarañadas, hortalizas de hojas abiertas en espirales casi escultóricas, frutas maduras abiertas que revelan su pulpa rojiza, y aves que introducen una dimensión animada, configura una escena de abundancia cargada de tensión sensorial. La herencia de Crivelli y de la pintura de caza se advierte en la presencia animal y en la atención a las texturas plumosas, mientras que el influjo flamenco se percibe en la riqueza cromática y en el detallismo casi táctil de cada superficie. Por su parte, la tradición de las “bambocciate” y de Cerquozzi se filtra en la inclusión de pequeños indicios narrativos como el ave o la disposición casi escénica de los objetos, que sugieren una historia más allá de la simple acumulación. La composición, densa y oscura, se articula mediante un claroscuro dramático que hace emerger los volúmenes desde un fondo sombrío, intensificando el carácter casi teatral del conjunto.
.jpg)