Atribuido a PEETER SION (Flandes, 1649 - 1695).
“La reina Esther”.
Óleo sobre cobre.
Posee marco del siglo XIX.
Medidas: 53 x 74 cm; 74 x 92 cm (marco).
El tema, muy frecuente en la pintura barroca flamenca, permite desarrollar escenas de gran aparato escénico y riqueza compositiva. Realizada en óleo sobre cobre, la pintura destaca por su minuciosidad y brillantez cromática, características habituales en este tipo de soporte. En la zona derecha de la composición aparece Esther, ricamente ataviada, sentada en un trono dentro de un espacio arquitectónico de carácter clásico. La escena está enmarcada por cortinajes en la parte superior que refuerzan el sentido teatral del conjunto.
La calidad de la obra se aprecia en la complejidad de la composición y en el tratamiento detallado de las figuras. Una multitud de personajes rodea a la protagonista, todos cuidadosamente diferenciados en rostros, gestos y actitudes. Desde el punto de vista estilístico, la obra se inscribe en la tradición barroca flamenca, caracterizada por el gusto por la teatralidad, el movimiento y la abundancia de detalles. El uso de la arquitectura clásica como fondo aporta solemnidad, mientras que la disposición escalonada de las figuras intensifica la sensación de profundidad y espectáculo visual.
Pintor flamenco del periodo barroco, activo en Amberes, Peeter Sion fue maestro del Gremio de San Lucas entre 1649 y 1650, y posteriormente decano de la misma entre 1682 y 1683. Su estilo, de gran interés, se sitúa en la línea de Francken II y A. W. Forchondo. Su obra, que a día de hoy sólo ha sido localizada en España, se caracteriza en primer lugar por la calidad de su dibujo, así como por el gran espacio que ocupan las figuras en la composición. También se advierte en su lenguaje una clara tendencia al modelado blanco, rasgando las sombras en redondo. El carácter narrativo es asimismo patente en toda su producción, principalmente consagrada a las historias del Antiguo y el Nuevo Testamento. En sus escenas, Sion suele añadir secuencias de la historia, como es tan común en la obra de los Francken. Sus obras se hallan con frecuencia en colecciones privadas, de lo que se deduce que, muy posiblemente, fueron importadas a través de casas de comercio para una clientela que tenía relación con los Países Bajos.
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