Escuela Española; finales del siglo XVI.
“Calvario”.
Óleo sobre tabla.
Con las figuras laterales separadas.
Medidas: 71 x 49,5 cm. (tabla central), 33 x 15 cm. (tablas laterales).
Este lienzo muestra la Crucifixión con la Virgen, María Magdalena y San Juan Evangelista. En el arte occidental se prefirió la representación de Cristo en la cruz, a modo de escena narrativa, y se sustituyó la figura de san Juan Bautista por la de Juan el Evangelista. Una imagen que en su concepción y su forma son el resultado de la expresión surgida del pueblo y de los sentimientos más hondos que en él anidaban. Quebrantada la economía del Estado, en decadencia la nobleza y cargado de fuertes gravámenes el alto clero, fueron los monasterios, las parroquias y las cofradías de clérigos y seglares los que impulsaron su desarrollo, siendo costeadas las obras en ocasiones mediante suscripción popular. La pintura se vio así abocada a plasmar los ideales imperantes en estos ambientes, que no eran otros que los religiosos, en un momento en el que la doctrina contrarreformista exigía al arte un lenguaje realista para que el fiel comprendiera y se identificara con lo representado, y una expresión dotada de un intenso contenido emocional para incrementar el fervor y la devoción del pueblo. El asunto religioso es, por consiguiente, la temática preferente de la escultura española de este período, que parte en las primeras décadas del siglo de un prioritario interés por captar el natural, para ir intensificando progresivamente a lo largo de la centuria la plasmación de valores expresivos, lo que consigue mediante el movimiento y la variedad de los gestos, la utilización de recursos lumínicos y la representación de estados anímicos y sentimientos.
Por las características técnicas, como el modelado de las formas, las tonalidades utilizadas, el tipo de composición, en incluso los detalles estéticos utilizados en el tratamiento de las telas que conforman la escena, esta obra puede inscribirse dentro de la escuela renacentista. Se muestra la Crucifixión con la Virgen y san Juan a los pies, una forma iconográfica evolucionada de la original Déesis bizantina, que representaba a Cristo en Majestad acompañado de María y san Juan Bautista. En el arte occidental se preferirá la representación de Cristo en la cruz, a modo de escena narrativa, y se sustituirá la figura de san Juan Bautista por la de Juan el Evangelista. Otro cambio significativo, que busca un mayor naturalismo, es que mientras en el modelo bizantino tanto la Virgen como San Juan tienen sus rostros alzados u orientados hacia Cristo, con sus manos en posición de súplica en nombre de la humanidad, aquí se muestran dolientes al modo clásico.
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