Escuela europea; 1853.
“Antepasado corso de la familia Bartoli”, 1853.
Óleo sobre lienzo.
Presenta perforaciones y faltas en la superficie pictórica.
Posee etiqueta informativa al dorso.
Firmado “Hauser” y fechado en la zona inferior izquierda.
Medidas: 97 x 72 cm.
El personaje aparece vestido con indumentaria formal del siglo XIX, sosteniendo un bastón, sobre un fondo paisajístico que incluye vegetación y una vista lejana de agua y montañas. La composición y el tratamiento del rostro reflejan una intención de dignificación social y memoria familiar. Firmada por Hauser, la pintura responde a los códigos visuales propios de la burguesía del siglo XIX, donde la representación del individuo no solo buscaba capturar el parecido físico, sino también afirmar estatus, identidad y continuidad familiar. Desde el punto de vista estilístico, la obra se adscribe a un naturalismo académico, con especial atención al modelado del rostro y las manos, zonas donde el artista concentra el mayor detalle. La pincelada es controlada y precisa, característica de la pintura de salón de la época.
El género del retrato en este contexto no puede desligarse de su función: más que una simple representación, actúa como un dispositivo de memoria. En este caso, el valor de la obra se ve reforzado por la inscripción que identifica al personaje como un antepasado corso de la familia Bartoli, específicamente el bisabuelo de la madre del autor. Esta dimensión genealógica conecta la pintura con prácticas habituales del siglo XIX, cuando las familias encargaban retratos para preservar su linaje y afirmar sus raíces.
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