Escuela española; finales del siglo XX.
Sin título.
Óleo sobre tablex.
Posee desperfectos en el marco.
Firmado “AB” en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 80 x 120 cm; 88 x 128 cm (marco).
El estilo revela una fuerte impronta expresionista. La pincelada es densa, casi táctil, construida a base de empastes que fragmentan la forma y disuelven los contornos en favor de una vibración cromática. Los colores, lejos de imitar fielmente la naturaleza, la reinterpretan: verdes intensos, azules profundos y ocres encendidos articulan el espacio con una lógica emocional más que óptica. Esta libertad cromática, junto con la deformación sutil del relieve, acerca la obra a ciertas corrientes postimpresionistas y neoexpresionistas que influyeron en la pintura española de la época.
La obra revela la tradición de la escuela española de finales del siglo XX, un momento en el que la pintura de paisaje recupera vigor desde una perspectiva contemporánea, lejos ya del naturalismo académico pero aún profundamente ligada al territorio.
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