ENRIQUE SERRA Y AUQUÉ (Barcelona, 1859 – Roma, 1918).
“Árbol en el estanque”, Roma.
Óleo sobre lienzo.
Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo.
Medidas: 77 x 64 cm; 106 x 91,5 cm (marco).
Enrique Serra inicia su formación en la Escuela de La Lonja de Barcelona, donde fue discípulo de Ramón Martí Alsina y de Domingo Talarn. En 1879 viaja a Roma para ampliar sus estudios, gracias a una beca concedida por los hermanos Masriera, los plateros Torruella y el marqués de Castellvell. Instalado definitivamente en la capital italiana, sus obras gozaron de una gran acogida, y recibió encargos de figuras tan destacadas como el papa León XIII, quien le confió la realización de su retrato, así como de una Virgen para reproducirla en mosaico y regalarla al monasterio de Ripoll, entonces en restauración (1871). Fue socio del Círculo Internacional y miembro de la Academia Chigi, y trabó amistad con Mariano Fortuny, con quien realizó algunas pinturas de casacones. En 1879 expuso en la Sala Parés de Barcelona, y participó en la Exposición de Berlín en 1886, en la Universal de Barcelona de 1888, en diversas de Bellas Artes de Barcelona entre 1891 y 1907 y en la Nacional de Madrid en 1895. Ese mismo año instaló su estudio en París, al que acudieron muchos jóvenes artistas españoles. Como ilustrador destacó su colaboración en “La Ilustración Española y Americana”. Su trabajo fue reconocido con numerosos galardones, entre los que destacan la Tercera Medalla en la Nacional de Madrid y la de Oro en la Universal de Barcelona. Serra se centró fundamentalmente en visiones de las lagunas pontinas, obras melancólicas y de factura virtuosista. Está representado en los museos de Bellas Artes del Vaticano, el Prado, Glasgow, Magdeburg, Santiago de Chile, Barcelona y Álava, entre otros.
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