Escuela europea, principios del siglo XX.
"Niños y corderos".
Porcelana blanca esmaltada.
Medidas: 25 x 36 x 10 cm.
El objeto corresponde a un grupo escultórico en porcelana blanca que representa una escena pastoril protagonizada por niños de rasgos idealizados, algunos de ellos alados, interactuando con ovejas en un entorno bucólico. Uno de los personajes toca una flauta, reforzando la iconografía idílica y musical asociada a la vida campestre idealizada. La composición, equilibrada y dinámica, se desarrolla sobre una peana ovalada integrada, ricamente modelada, con detalles vegetales y ornamentales que unifican el conjunto.
Desde el punto de vista estilístico, la obra se inscribe claramente dentro del neorrococó, una corriente decorativa que recupera los modelos del rococó europeo del siglo XVIII. El rococó original surgió en Francia hacia 1720 y se difundió rápidamente por las principales cortes europeas, caracterizándose por escenas galantes, pastoriles y mitológicas, así como por la representación de putti, músicos y paisajes idealizados. Durante el siglo XIX y, con especial intensidad, en la segunda mitad del siglo XX, este lenguaje formal fue retomado por diversas manufacturas de porcelana con fines decorativos, adaptándolo al gusto burgués y doméstico.
En cuanto a su contexto histórico y productivo, este tipo de grupos escultóricos fue ampliamente producido en Europa occidental, especialmente en Italia (área de Capodimonte y centros industriales del norte) y Alemania, donde existía una larga tradición porcelanista heredera de Meissen. Estas manufacturas, muchas veces de carácter semiindustrial, combinaron el uso de moldes seriados con un acabado manual cuidadoso, dando lugar a piezas de buena calidad técnica y notable efecto decorativo, destinadas tanto al mercado interior como a la exportación.
Por las características del modelado, la ausencia de policromía y el tipo de esmaltado blanco brillante, la pieza puede situarse cronológicamente en la segunda mitad del siglo XX, aproximadamente entre 1950 y 1980. La atribución concreta a una manufactura específica queda pendiente de la observación de sellos, marcas o numeraciones en la base, elemento clave para confirmar su lugar exacto de producción.
El estado de conservación, según la imagen aportada, es bueno a muy bueno, sin daños visibles en los elementos más delicados como alas, dedos, rostros o instrumentos musicales. Este aspecto es especialmente relevante en grupos escultóricos de este tipo, dada su fragilidad y complejidad formal.
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