GIACOMO MANZÙ (Bérgamo, 1908 – Roma, 1991)
"Striptease"
Prueba en bronce con pátina oscura.
Con sello «MANZÙ FONDERIA MAF MILANO» en el reverso.
Sobre base de bronce.
Pieza única.
Procedencia: Adquirida directamente al artista en 1959. Por descendencia. Colección particular, Mónaco.
La Fondazione Giacomo Manzù ha confirmado la autenticidad de esta obra, que se encuentra referenciada en sus archivos.
Medidas: 59 cm.(altura).
Esta obra representa una de las vertientes más íntimas en la producción de Giacomo Manzù: la exploración de la figura femenina y la sensualidad. El movimiento del desvestirse, lejos de cualquier connotación anecdótica o provocadora, es tratado por Manzù como un acto suspendido, casi introspectivo. El cuerpo alargado adopta una leve torsión que introduce un ritmo interno sutil, característico de su escultura madura.
La superficie del bronce conserva una textura viva, donde permanecen visibles las huellas del trabajo manual. La pátina oscura acentúa el juego de luces y sombras, reforzando la dimensión táctil de la obra.
Realizada en 1959 —un momento de plena madurez artística— esta pieza refleja la capacidad de Manzù para conciliar modernidad y tradición, alejándose tanto del academicismo como de la abstracción radical. En ella se manifiesta su particular realismo, heredero del Renacimiento y del arte etrusco, pero reinterpretado desde una sensibilidad plenamente contemporánea.
Giacomo Manzù fue una de las figuras fundamentales de la escultura italiana del siglo XX. Tras una estancia en París, se estableció en Milán en 1929. Su desnudo Francesca Blanc fue premiado en la Cuatrienal de Roma de 1943, consolidando su prestigio. Alcanzó proyección internacional gracias a encargos monumentales, entre ellos la Porta della Morte para la basílica de San Pedro del Vaticano y la Porta della Pace e della Guerra para la iglesia de San Lorenzo de Róterdam.
En 1977 se inauguró en Bérgamo el Monumento al Partigiano, y en 1979 donó al Estado italiano su importante colección reunida en Ardea. Su última gran obra pública fue una escultura monumental de seis metros instalada en 1989 en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Hoy su legado se conserva en instituciones clave, como la GAMeC de Bérgamo, y sigue siendo referencia esencial del realismo escultórico moderno.
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