Escuela italiana; segunda mitad del siglo XVII.
“San Carlos Borromeo”.
Cobre plateado, bronce y base de madera.
Medidas: 29 x 21 x 10 cm.
Esta escultura representa a san Carlos Borromeo, una de las figuras más influyentes de la espiritualidad postridentina y modelo de obispo reformador tras el Concilio de Trento. La obra, adscrita a la escuela italiana de la segunda mitad del siglo XVII, traduce con eficacia los ideales devocionales del Barroco: claridad iconográfica, intensidad contenida y un naturalismo sobrio al servicio de la piedad.
El busto muestra al santo con sotana abotonada y alzacuello, ataviado con la simplicidad propia de su iconografía. El rostro, de facciones alargadas y expresión introspectiva, está trabajado con un modelado preciso que subraya la delgadez ascética y la concentración espiritual. La superficie plateada del cobre en la cabeza contrasta con la calidez dorada del bronce en los ropajes, recurso que enriquece el efecto visual y jerarquiza la expresión facial, verdadero foco devocional de la pieza. La sobriedad compositiva, unida a la frontalidad del planteamiento, responde a un tipo escultórico concebido tanto para la contemplación privada como para pequeños oratorios.
La escuela italiana del Seicento, especialmente en ámbitos lombardos y romanos, desarrolló una notable producción de bustos devocionales en metal, destinados a coleccionistas y espacios religiosos domésticos.
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