Marco barroco. España, finales del siglo XVII.
Madera tallada y dorada.
Presenta daños por xilófagos.
Medidas: 150 x 123 x 27 cm.
Este marco suntuoso pertenece a un momento de plena madurez del Barroco, caracterizado por el gusto por la exuberancia decorativa, la teatralidad y la integración entre arquitectura y artes decorativas. Concebido como un auténtico marco arquitectónico, su escala y profundidad sugieren que estuvo destinado a albergar una pintura de especial relevancia, posiblemente en un contexto religioso o nobiliario.
La estructura se organiza a modo de portada monumental, con pilastras laterales profusamente decoradas con roleos vegetales y motivos de acanto, que ascienden con ritmo vertical hasta un entablamento ricamente tallado. La cornisa se remata con un elegante frontón curvo partido, flanqueado por volutas simétricas, recurso muy habitual en la retablística barroca española.
El dorado, aplicado mediante técnicas tradicionales, refuerza el efecto de riqueza y luminosidad, pensado para interactuar con la luz natural o de velas, intensificando la presencia de la obra que enmarcaba. La talla, minuciosa y profunda, revela la mano de un taller especializado, probablemente vinculado a la producción de retablos y marcos litúrgicos.
Por su tipología, ornamentación y tratamiento formal, este marco se inscribe claramente en la tradición barroca española tardía, cercana al lenguaje de la arquitectura efímera y de los retablos del Siglo de Oro, donde el marco no actúa solo como soporte, sino como parte esencial del discurso visual y devocional.
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