PABLO PICASSO (Málaga, 1881 – Mougins, Francia, 1973).
“Prostituta con pulsera, con Degas con las manos en la espalda”, Mougins, 1971.
Grabado al aguafuerte, ejemplar 13/50. Edición total de 65 ejemplares.
Obra catalogada en “Catalogue de l’oeuvre gravé et lithographé 1970-1972”, Georges Bloch, suppléments Tome I + II, tomo IV.
Firmado a lápiz y justificado a lápiz.
Un ejemplar de esta tirada se conserva en el Museo Picasso de Barcelona.
Medidas: 36 x 48,5 cm (plancha); 66 x 80,5 cm (marco).
En “Prostituta con pulsera, con Degas con las manos en la espalda” Picasso sitúa a Edgar Degas, a quien admiraba profundamente, dentro de un burdel. Degas aparece representado de forma casi voyerista: con las manos detrás de la espalda, observando la escena con una mezcla de distanciamiento burgués y curiosidad artística. Es una referencia directa a las series de monotipos sobre prostíbulos que Degas realizó en la década de 1870.
Pablo Picasso, figura cumbre del arte universal y cofundador del cubismo junto a Braque, fue un creador de una versatilidad inagotable. Tras formarse en el academicismo en Barcelona e irrumpir en el ambiente modernista de Els Quatre Gats, se instaló en París, donde su estilo evolucionó rápidamente a través de las etapas Azul y Rosa. Su afán revolucionario lo llevó a descomponer la forma y a inventar el collage, dominando la vanguardia europea antes de transitar por el clasicismo de Ingres y la distorsión expresiva cercana al surrealismo. Su obra, profundamente ligada a su biografía y al contexto político, alcanzó su cénit ético y artístico con el Guernica, respuesta al horror de la Guerra Civil española. Instalado finalmente en el sur de Francia, mantuvo hasta su muerte un estilo personal, vibrante y libre. Actualmente, su legado es el eje central de las instituciones más prestigiosas del mundo, desde el MOMA y el Metropolitan de Nueva York hasta el Museo Reina Sofía en Madrid, consolidándolo como el gran transformador de la mirada contemporánea.
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