Escuela inglesa; Último tercio del siglo XVIII.
"Retrato de dama".
Óleo sobre tabla.
Medidas; 26 x 22,5 cm; 39 x 34 cm (marco).
Esta obra se inscribe en el refinado contexto cultural y artístico de la Inglaterra georgiana, un periodo en el que el retrato se convirtió en uno de los principales vehículos de afirmación social y moral de la alta sociedad. Durante estos años, la aristocracia y la burguesía ilustrada encontraron en la pintura no solo un medio acorde con los valores del Neoclasicismo y del pensamiento ilustrado.
La obra presenta a la dama retratada de busto, con el rostro dispuesto de perfil, una elección compositiva que remite deliberadamente a los modelos de la Antigüedad clásica. La elegancia del dibujo, la suavidad del modelado y la contención expresiva refuerzan esta voluntad de idealización, propia del gusto neoclásico. La iconografía sugiere que la dama aparece caracterizada como una sibila, figura profética de la tradición clásica.
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