Escuela andaluza de la segunda mitad del siglo XVII.
"Ecce homo".
Óleo sobre lienzo.
Reentelado.
Medidas: 58 x 48 cm.; 69 x 59 x 7 cm.(marco).
El tema del “Ecce Homo” es uno de los motivos más intensos y devocionales de la iconografía cristiana barroca. El tratamiento del rostro, de rasgos suavizados y expresión contenida, busca más la empatía emocional que el dramatismo extremo. Las huellas del martirio están presentes, pero integradas con sobriedad.
Desde el punto de vista estilístico, la obra responde plenamente al lenguaje del Barroco andaluz, con un acusado uso del claroscuro que hace emerger la figura desde un fondo oscuro y neutro. La luz, dirigida y cálida, modela el cuerpo de Cristo y acentúa los volúmenes del torso, creando una fuerte presencia física y espiritual. La pincelada es fundida, con transiciones suaves entre luces y sombras, característica de la pintura devocional sevillana de la época.
El cromatismo, dominado por tierras, ocres y tonos apagados, junto con la composición cerrada, refuerzan la función devocional y contemplativa de la obra. Este tipo de imágenes estaba destinado principalmente a la devoción privada, invitando a la meditación silenciosa sobre el sufrimiento humano y divino de Cristo.
En conjunto, este Ecce Homo se inscribe con coherencia dentro de la tradición pictórica andaluza del siglo XVII, influida por maestros como Zurbarán y Murillo, y refleja el espíritu de la Contrarreforma.
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