Escuela española, ca.1600.
"Santa Lucía".
Óleo sobre lienzo original.
Presenta perforaciones y restauraciones.
Medidas: 57 x 43 cm.; 62 x 50 x 3 cm. (marco).
Santa Lucía aparece aquí retratada de medio cuerpo, con una actitud serena y contenida, estableciendo un contacto visual directo con el espectador. El fondo oscuro y neutro concentra la atención en la figura, siguiendo los modelos del retrato devocional del tránsito entre el Renacimiento tardío y los inicios del Barroco.
El atributo iconográfico principal es el plato con los ojos, que la santa sostiene con delicadeza. Lejos de un tratamiento crudo del martirio, el pintor opta por una representación sobria y simbólica, subrayando el carácter contemplativo y espiritual de la imagen. Este equilibrio entre narración hagiográfica y recogimiento devocional es característico de la pintura religiosa española del cambio de siglo.
Laa obra presenta un modelado suave del rostro y las manos, con transiciones lumínicas delicadas y carnaciones nacaradas, herederas de la tradición renacentista. El rico vestido de tonos rojizos, tratado con atención a los pliegues y a los motivos decorativos, evidencia un gusto por el detalle y la elegancia formal, rasgos frecuentes en los talleres activos en Castilla y Andalucía a finales del siglo XVI. Al mismo tiempo, el fondo oscuro y la concentración en la figura anticipan el lenguaje más austero e intimista que se desarrollará plenamente en el Barroco español.
La obra se inscribe en la producción religiosa de un periodo marcado por la Contrarreforma, en el que la pintura cumplía una función didáctica y espiritual. Las imágenes de santos debían ser claras, emotivas y fácilmente reconocibles, fomentando la devoción privada.
.jpg)