Seguidor de ANTON VAN DYCK, posiblemente escuela italiana; siglo XVIII.
“La curación del paralítico”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Posee marco del siglo XIX.
Medidas: 106 x 119 cm; 125 x 137,5 cm (marco).
Esta obra se inspira directamente en el célebre modelo atribuido a Van Dyck conservado en la Royal Collection Trust (RCIN 405325). La escena representa uno de los episodios evangélicos más cargados de significado teológico, en el que Cristo, mediante el gesto y la palabra, restituye a un enfermo, rodeado de figuras que reaccionan con asombro, fe o escepticismo.
Desde el punto de vista compositivo, la obra revela una clara dependencia del lenguaje narrativo y escénico de Van Dyck, con una disposición dinámica de los personajes y un uso expresivo del espacio que conduce la mirada hacia la figura central de Cristo. La calidad técnica del lienzo es notable: el tratamiento de las carnaciones es cálido y matizado, los volúmenes se construyen mediante contrastes lumínicos suaves pero eficaces, y los pliegues de las vestiduras muestran una pincelada suelta y segura, acorde con los gustos del siglo XVIII.
En conjunto, esta obra constituye un ejemplo elocuente de la pervivencia del modelo vandyckiano en el ámbito italiano, donde fue reinterpretado con libertad y solvencia técnica. Anton van Dyck inició su formación artística en 1609 con Hendrick van Balen y, tras colaborar con Jordaens, trabajó entre 1617 y 1620 en el taller de Rubens, quien lo consideró su mejor discípulo. En 1620 viajó por primera vez a Inglaterra al servicio de Jacobo I, donde comenzó a orientarse hacia el retrato. Entre 1621 y 1627 completó su educación artística en Italia, profundamente influido por la pintura boloñesa y, especialmente, por Tiziano, etapa en la que consolidó su estilo maduro. De regreso a Londres en 1629, fue nombrado pintor de corte de Carlos I, quien lo consideró heredero del espíritu tizianesco. Tras la muerte de Rubens en 1640 volvió brevemente a Amberes, pasó luego por París y regresó finalmente a Londres, donde murió poco después. Su obra se conserva hoy en los principales museos del mundo, como el Louvre, el Prado, el Kunsthistorisches de Viena, la National Gallery, el Hermitage o el Metropolitan Museum de Nueva York.
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