FRANCESCO FRANCAZANO (Monopoli, 1612 - Nápoles, 1656).
“San Pedro”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado del siglo XVIII.
Medidas: 92 x 67,5 cm; 110 x 86,5 cm (marco).
Formado en el taller de José de Ribera, Francanzano asimila aquí los principios fundamentales del naturalismo caravaggista, el uso dramático de la luz, la corporeidad rotunda de las figuras y la exaltación de la verdad física, para transformarlos en un lenguaje personal, más contenido y reflexivo en su madurez.
La figura del apóstol aparece representada en un espacio oscuro y sin referencias narrativas accesorias, concentrando toda la atención en el busto y el gesto. La luz incide con fuerza sobre el rostro envejecido y la barba blanca, modelando las facciones con una crudeza controlada que revela tanto la huella del tiempo como la densidad espiritual del personaje. El claroscuro, heredero directo de Ribera, no es aquí meramente descriptivo, sino profundamente psicológico: el contraste entre la zona iluminada y la penumbra refuerza la tensión interior del santo, suspendido entre la conciencia de su autoridad apostólica y el recuerdo de su fragilidad humana.
Desde el punto de vista técnico, Francanzano demuestra una pintura segura y matérica, visible en la construcción del rostro y en el tratamiento de los pliegues del manto, resueltos con amplias pinceladas y una gama cromática cálida, ya suavizada respecto a sus primeras obras. Esta dulcificación tonal, perceptible en los ocres y azules atemperados, conecta tanto con el ambiente neoveneciano presente en la Nápoles de la década de 1630 como con una posible asimilación indirecta de modelos romanos, sin que ello suponga una renuncia a la herencia riberesca.
Francanzano no presenta al apóstol como figura triunfante, sino como hombre maduro y consciente del peso de su misión, en una interpretación que enlaza con la sensibilidad espiritual del naturalismo napolitano.
Pintor italiano formado con José de Ribera, desarrolló una pintura de gran expresividad y clara herencia caravaggista, aunque con el tiempo suavizó su paleta bajo la influencia del ambiente romano y del neovenecianismo napolitano. Cultivó especialmente las escenas de género y las bacanales. Murió en la peste de Nápoles de 1656. El Prado conserva Baco beodo y un sátiro, obra atribuida a Francesco Fracanzano y representativa de su estilo riberesco.
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