Escuela sevillana; siglos XVII- XVIII.
“Ecce homo”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Presenta etiqueta de la Junta delegada de protección y salvamento del tesoro artístico.
Posee marco del siglo XIX.
Medidas: 93 x 73 cm; 104 x 83,5 cm (marco).
En esta obra, Cristo aparece atado, con el torso desnudo marcado por heridas, el rostro elevado y la mirada cargada de melancolía y resignación. No hay gesto de rebeldía ni dramatismo exaltado: domina una expresión contenida, introspectiva, que subraya la dimensión humana del dolor. La iluminación tenebrista concentra la atención en el cuerpo y el rostro, mientras el fondo oscuro elimina cualquier distracción narrativa, reforzando el carácter devocional de la imagen.
El tema del Ecce Homo representa uno de los momentos más dramáticos de la Pasión de Cristo: cuando Jesús, ya flagelado y coronado de espinas, es presentado al pueblo por Poncio Pilato con las palabras “He aquí el hombre”. En la tradición artística barroca, este episodio se convierte en una poderosa imagen de sufrimiento, humillación y aceptación del sacrificio, destinada a provocar compasión, recogimiento y reflexión espiritual en el espectador.
La escuela sevillana de los siglos XVII y XVIII se caracteriza precisamente por este tipo de representaciones: profundamente emotivas, naturalistas y pensadas para la devoción privada o conventual. Influida por el clima espiritual de la Contrarreforma, la pintura sevillana buscó acercar lo sagrado al fiel mediante figuras cercanas, verosímiles y cargadas de afectividad. Artistas como Zurbarán, Murillo o Valdés Leal , aunque con estilos distintos, compartieron ese interés por el realismo anatómico, el uso dramático de la luz y la expresión contenida de los sentimientos.
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