Escuela española; finales del siglo XVIII.
“Inmaculada Concepcion”.
Óleo sobre lienzo.
Conserva tela original.
Medidas: 164 x 110 cm.
Reinterpretada aquí conforme a los nuevos ideales estéticos del periodo pero conservando su carácter devocional y doctrinal, esta Inmaculada revela una clara voluntad de equilibrio, claridad formal y serenidad expresiva, rasgos propios del tránsito del barroco tardío hacia el academicismo ilustrado.
La figura de la Virgen se presenta con una elegancia contenida, de proporciones armónicas y gesto recogido. Su rostro, de expresión dulce y meditativa, transmite una espiritualidad sosegada, alejada del intenso pathos barroco. La composición es estable y ordenada, con un movimiento ascensional moderado que refuerza la idea de pureza y elevación sin recurrir a excesos dinámicos.
Desde el punto de vista estilístico, predominan el dibujo preciso y una pincelada lisa y controlada. La gama cromática, dominada por azules y blancos luminosos, se aplica con limpieza y equilibrio, subrayando el simbolismo mariano de la pureza y la gracia. La luz es uniforme y envolvente, eliminando los fuertes contrastes y creando una atmósfera clara y apacible.
Esta Inmaculada Concepción constituye un ejemplo representativo de la pintura religiosa española de finales del siglo XVIII, donde tradición y modernidad conviven en una imagen destinada tanto a la contemplación estética como a la devoción íntima del fiel.
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