Escuela italiana; siglo XVII.
“San Francisco de Asís confortado por los ángeles”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Medidas: 147 x 109 cm; 161 x 117 cm (marco).
San Francisco de Asís confortado por los ángeles se adscribe a la tradición barroca del siglo XVII y responde a un modelo compositivo difundido a través de un grabado de Lucas Vorsterman II, basado a su vez en una invención de Gerard Seghers. Este proceso de transmisión visual, habitual en la Europa barroca, favoreció la circulación de esquemas iconográficos y soluciones formales que fueron reinterpretadas por distintos talleres y escuelas, en este caso dentro del ámbito italiano.
La escena representa al santo en un momento de abatimiento físico y espiritual, sostenido y consolado por ángeles de anatomías jóvenes y gráciles, cuyas actitudes y gestos generan un intenso diálogo emocional con la figura central. San Francisco aparece tendido, con el hábito franciscano ceñido por el cordón, el rostro exánime y los ojos entreabiertos, acentuando la dimensión humana del santo y su identificación con el sufrimiento. A sus pies se disponen el cráneo y el libro, símbolos de la vanitas y de la meditación espiritual, elementos recurrentes en la iconografía franciscana.
Desde el punto de vista estilístico, la obra revela una clara asimilación del lenguaje barroco de raíz caravaggista, visible en el fuerte claroscuro que modela las figuras y concentra la luz sobre los cuerpos y los rostros, dejando el fondo en una penumbra casi absoluta. Esta iluminación dirigida intensifica el dramatismo de la escena y subraya la corporeidad de las figuras, especialmente en los desnudos angélicos, tratados con una carnalidad idealizada y una suave gradación tonal. La composición, dinámica y oblicua, rompe con la rigidez clásica y conduce la mirada del espectador a través de un ritmo de diagonales que refuerza la tensión narrativa.
La relación con el modelo de Gerard Seghers se aprecia en la disposición de las figuras, en la interacción física entre el santo y los ángeles, y en la combinación de patetismo y sensualidad controlada que caracteriza a la pintura del maestro flamenco, fuertemente influido por Caravaggio. La mediación del grabado de Lucas Vorsterman II permitió fijar este esquema compositivo y hacerlo accesible a pintores que, sin contacto directo con la obra original, adoptaron sus rasgos esenciales, adaptándolos a sensibilidades locales. En esta versión italiana, el dramatismo se suaviza ligeramente en favor de una mayor armonía formal y un modelado más pulido.
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