Círculo de WILLEM KEY (Breda, 1516-Amberes, 1568)
“San Jerónimo penitente”.
Óleo sobre tabla. Engatillada.
Presenta restauraciones.
Medidas: 121 x 88 cm; 148 x 109 cm (marco).
San Jerónimo penitente es presentado en esta pintura según una iconografía plenamente asentada en la tradición devocional del Renacimiento. El santo aparece como un anciano de anatomía marcada y expresión introspectiva, envuelto en un manto rojo de intensa carga simbólica, aislado en un paisaje agreste que refuerza la idea de retiro espiritual. La composición se articula en torno a la figura, monumental y cercana, que concentra la atención del espectador mediante un estudiado contraste lumínico entre el fondo oscuro y la carnación pálida del santo.
Desde el punto de vista estilístico, la obra se inscribe con claridad en el lenguaje pictórico desarrollado en el círculo de Willem Key, caracterizado por la síntesis entre el detallismo flamenco y una concepción más clásica de la figura humana, heredera de modelos italianos. El tratamiento del rostro, surcado por arrugas y modelado mediante suaves transiciones tonales, revela un acusado interés por la verdad psicológica y el naturalismo, rasgos constantes en la producción asociada al maestro. La anatomía de los brazos, sólida y verosímil, denota un conocimiento preciso del cuerpo humano, probablemente derivado del estudio del desnudo y de la asimilación de grabados italianos difundidos en los Países Bajos durante el siglo XVI.
La calidad pictórica se manifiesta especialmente en el manejo de la materia y del color: el rojo del manto, profundo y saturado, contrasta con los tonos terrosos del paisaje y con la paleta más apagada del fondo, creando una atmósfera de recogimiento. El paisaje, aunque secundario, no es meramente decorativo: su carácter abrupto y sombrío dialoga con la actitud penitencial del santo y refuerza el contenido espiritual de la escena. La presencia del libro abierto y del bastón o cruz penitencial completa un programa iconográfico destinado a subrayar la doble naturaleza de San Jerónimo como sabio y asceta. La iconografía del santo, muy difundida en la Europa del Renacimiento, encuentra aquí una formulación sobria y concentrada, alejada del exceso narrativo.
Esta contención es coherente con los rasgos estilísticos propios del entorno de Willem Key, donde la claridad compositiva, la intensidad expresiva y la dignidad monumental de las figuras priman sobre la anécdota.
Willem Key (Breda, 1516 – Amberes, 1568) fue uno de los pintores más destacados del Renacimiento flamenco tardío. Formado probablemente en el ámbito de Amberes y en contacto con la tradición italiana, desarrolló un estilo caracterizado por el retrato psicológico, la solidez formal y una marcada atención al naturalismo. Aunque hoy es especialmente conocido por sus retratos, su influencia se extendió también a la pintura religiosa, donde introdujo una mayor monumentalidad y una expresividad contenida.
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