Escuela lombarda; siglo XVI.
“La asunción de la Virgen”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado,
Medidas: 161 x 108 cm.
La Asunción de la Virgen fue uno de los temas marianos de mayor relevancia en la iconografía cristiana del Renacimiento tardío. La composición se articula en dos registros claramente diferenciados: el ámbito celestial, donde la Virgen es elevada y coronada en gloria, y el plano terrenal, ocupado por los apóstoles reunidos en torno al sepulcro vacío, cuyas actitudes expresan asombro, devoción y recogimiento. Esta organización responde a modelos ampliamente difundidos en el norte de Italia, donde la claridad narrativa y la legibilidad del mensaje devocional resultaban esenciales.
Desde el punto de vista formal, la obra evidencia un lenguaje equilibrado, de raigambre aún quattrocentista en su orden compositivo, pero enriquecido por una mayor densidad cromática y un interés creciente por la expresividad de las figuras. Los apóstoles, tratados con individualización fisonómica y gestual, revelan la sensibilidad lombarda por el naturalismo moderado, mientras que el espacio celestial se resuelve mediante una atmósfera luminosa y envolvente, en la que la figura de María se convierte en eje visual y teológico de la escena.
La pintura se basa en un grabado de La Asunción de la Virgen de Alberto Durero, cuya difusión fue notable en la región lombarda y ejerció una influencia duradera en la iconografía local. Este modelo gráfico sirvió asimismo como guía para obras afines, entre ellas la versión realizada por Giovanni Battista Moroni para la Chiesa parrocchiale di Sant’Alessandro della Croce, en Borgo Pignolo (Bérgamo), así como la conservada en la Chiesa di San Leone Papa, en Cenate Sopra. La dependencia del prototipo dureresco se advierte tanto en la disposición general de las figuras como en determinados gestos y actitudes, reinterpretados aquí con un lenguaje pictórico más cálido y narrativo, acorde con la tradición lombarda.
La obra se inscribe en el ámbito de la pintura de altar o de gran devoción pública, destinada a acompañar la liturgia y la contemplación colectiva. En conjunto, constituye un testimonio significativo de la asimilación italiana de los modelos nórdicos y de su adaptación a un contexto estético y espiritual propio, caracterizado por la síntesis entre rigor compositivo, claridad doctrinal y una sensibilidad profundamente humana.
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