Escuela italiana; finales del siglo XVI.
“Ecce homo”.
Óleo sobre cobre.
Posee marco francés c. 1700.
Medidas: 51,5 x 40,5 cm; 62 x 51,5 cm (marco).
Esta obra presenta a Cristo coronado de espinas en el momento culminante del Ecce Homo, uno de los temas más cargados de intensidad devocional de la iconografía cristiana. La figura, representada en busto y ligeramente inclinada, se ofrece al espectador con una expresión de melancólica resignación que apela tanto a la compasión como a la meditación interior. La mirada baja, el modelado suave del rostro y la delicadeza con que se describen los rasgos evidencian una clara dependencia de los modelos de Correggio, especialmente en el tratamiento emocional y en la sensualidad contenida de la carne.
La obra destaca por su calidad técnica, potenciada por el soporte de cobre, que permite una superficie lisa y brillante, ideal para la aplicación de veladuras finas y transiciones lumínicas sutiles. El claroscuro es contenido pero eficaz: una luz cálida incide sobre el torso desnudo y el rostro de Cristo, haciéndolos emerger del fondo oscuro y reforzando la sensación de presencia física y espiritual. La corona de espinas, minuciosamente descrita, y el nimbo radiado dorado, tratado con precisión casi miniaturista, añaden un contrapunto ornamental que subraya la doble condición humana y divina del representado.
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