Taller de JACOPO BASSANO el Joven (1549- 1592); principios del siglo XVII.
“Jacob y Raquel”,
Óleo sobre lienzo. Reentelado antiguo.
Medidas: 97,5 x 139 cm (marco).
La obra sigue de manera cercana el modelo conservado en el Kunsthistorisches Museum de Viena, de “Raquel y Jacob” pintado por Jacopo Bassano el joven, testimonio de la amplia difusión y éxito de esta composición, reproducida y adaptada por el taller y seguidores del artista tras su fallecimiento.
La escena ilustra el episodio bíblico narrado en el Génesis (29, 1–14), en el que Jacob encuentra a Raquel junto al pozo, momento cargado de significación simbólica y emocional, entendido como el inicio de una historia de amor y de alianza providencial. La composición se desarrolla en un amplio paisaje pastoril, elemento característico de la escuela bassanesca, donde la naturaleza no actúa como mero fondo, sino como espacio narrativo que enmarca y humaniza el relato sagrado.
Desde el punto de vista estilístico, la obra presenta rasgos distintivos del lenguaje desarrollado por Jacopo Bassano y perpetuado por su taller: una composición dinámica pero equilibrada, la integración fluida de figuras humanas y animales, y un marcado interés por la vida rural y los detalles cotidianos. Las figuras se disponen en un primer plano animado, con gestos elocuentes y actitudes naturales, mientras el paisaje se abre en profundidad mediante suaves gradaciones tonales y una iluminación cálida, de clara raíz veneciana.
La iconografía de Jacob y Raquel permite al pintor conjugar el relato bíblico con una escena de género pastoril, uno de los aportes más originales de la familia Bassano. El encuentro se presenta no como un acontecimiento heroico, sino como un episodio íntimo y cotidiano, cercano al espectador, en consonancia con la sensibilidad devocional y narrativa del arte veneciano tardomanierista.
Jacopo Bassano el Joven, hijo de Jacopo da Ponte, continuó la actividad del prestigioso taller familiar tras la muerte de su padre, contribuyendo decisivamente a la difusión del estilo bassanesco en el tránsito del siglo XVI al XVII. Su producción, tanto personal como de taller, se caracterizó por la reinterpretación de modelos paternos y por una notable capacidad para adaptar composiciones exitosas a distintos formatos y demandas. La influencia de su obra y de su taller fue considerable, extendiéndose por el norte de Italia y más allá, y dejando una huella duradera en la pintura de temática bíblica y pastoril, donde lo sagrado y lo cotidiano se funden en una visión profundamente humana del relato religioso.
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