Escuela flamenca u holandesa siguiendo modelos del siglo XVII; finales del siglo XVIII- principios del siglo XIX.
“Retrato de caballero”.
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 78 x 62 cm; 93,5 x 77 cm (marco).
La obra presenta un retrato de gran sobriedad y refinamiento técnico, caracterizado por una ejecución precisa del rostro y un cuidadoso tratamiento de las calidades textiles. Destaca el modelado del volumen mediante una iluminación controlada, así como el naturalismo psicológico del personaje, cuyo gesto contenido y mirada directa refuerzan la sensación de presencia y dignidad. La paleta, dominada por tonos oscuros y terrosos, se equilibra con acentos claros en el encaje y la piel, evidenciando una mano experta y un alto nivel de calidad pictórica. El estilo responde plenamente a los principios del Barroco del norte de Europa: realismo contenido, ausencia de teatralidad excesiva y énfasis en la introspección del retratado. La composición es estable y equilibrada, con una clara jerarquía visual centrada en el rostro y el busto, evitando artificios narrativos.
Se trata de un retrato individual de carácter civil, concebido como afirmación de estatus social e identidad personal. La inclusión de un fondo arquitectónico y escultórico sugiere una intención simbólica y cultural, habitual en retratos de élites intelectuales o burguesas del periodo.
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