Virreinato del Perú, siglo XVIII.
“Cristo en el lagar místico”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Se conserva pieza similar en el Monasterio de Santa Clara de Quito. Presenta ligero craquelado. Presenta buen estado de conservación según la época. Medidas: 75 x 55 cm., 89 x 70 cm. (marco).
La presente obra representa la compleja y simbólica iconografía del Cristo en el lagar místico, una alegoría eucarística de profundo contenido teológico, muy difundida en el ámbito hispanoamericano durante el siglo XVII, especialmente en el Virreinato del Perú. En el centro de la composición aparece Cristo semidesnudo, coronado de espinas y cargando con la cruz, dispuesto sobre un gran lagar en el que su sangre es recogida, aludiendo directamente al sacrificio redentor y a la institución de la Eucaristía.
La escena se completa con la presencia de Dios Padre, que acciona el husillo del lagar, y del Espíritu Santo en forma de paloma, conformando una representación trinitaria de gran carga doctrinal. A los pies del lagar, ángeles recogen la sangre de Cristo en un cáliz, clara alusión al sacramento eucarístico, mientras que la Virgen María aparece a un lado, en actitud devota y recogida, participando espiritualmente del sacrificio de su Hijo. La composición se articula en distintos planos, organizados de manera jerárquica y simbólica, siguiendo esquemas propios de la pintura contrarreformista.
Desde el punto de vista formal, la obra presenta un lenguaje narrativo y descriptivo, con figuras de contornos definidos y una paleta cromática dominada por tonos terrosos, ocres y rojizos, acentuados por los contrastes de luz que refuerzan el dramatismo de la escena. El tratamiento de los rostros y de los pliegues de los paños responde a modelos europeos difundidos a través de grabados, reinterpretados con una sensibilidad local característica de la pintura virreinal andina.
Este tipo de representaciones alegóricas gozaron de una especial difusión en el Virreinato del Perú durante el siglo XVII y XVIII, en el marco de la catequesis visual promovida por las órdenes religiosas, que encontraron en imágenes de fuerte impacto simbólico un eficaz instrumento de enseñanza y devoción. La iconografía del lagar místico, en particular, fue ampliamente utilizada en contextos conventuales y eclesiásticos, dada su claridad doctrinal y su capacidad de síntesis teológica.
Por sus características iconográficas, formales y técnicas, la obra puede adscribirse con coherencia a la pintura del Virreinato del Perú del siglo XVIII, constituyendo un ejemplo significativo de la asimilación y reinterpretación de los modelos europeos en el contexto artístico y espiritual de la América virreinal.
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