Seguidor de CARLO MARATTA. (Camerano, 1625- Roma, 1713). Escuela española del siglo XVIII.
“Inmaculada Concepción”.
Óleo sobre lienzo.
Reentelado.
Medidas: 53 x 69 cm., 66 x 81 cm. (marco).
La presente obra representa a la Virgen María concebida sin pecado original, iconografía plenamente asentada en la pintura española desde el siglo XVII y ampliamente difundida durante el siglo XVIII. La figura aparece representada en actitud ascensional, con los brazos abiertos y el rostro elevado, envuelta en un ambiente celestial de nubes y resplandores, subrayando su carácter inmaculado y glorioso. En torno a su cabeza se dispone el característico halo de estrellas, atributo iconográfico que alude a su pureza y a su condición de Reina del Cielo.
La Virgen viste túnica rosada y manto azul verdoso, colores de fuerte carga simbólica asociados a la humanidad y la gracia divina, tratados con un modelado suave y una pincelada fluida que confiere ligereza a la figura. El movimiento de los paños, así como la disposición dinámica de los brazos, aportan a la composición un acusado sentido de elevación y espiritualidad, reforzado por el fondo cálido y atmosférico, resuelto con transiciones tonales delicadas.
Desde el punto de vista estilístico, la obra revela una clara dependencia de los modelos compositivos y formales difundidos por Carlo Maratta y su círculo, caracterizados por un clasicismo sereno, de raíces romanas, en el que se conjugan el ideal de belleza armónica, la claridad compositiva y una contenida emoción devocional. Estos modelos, ampliamente difundidos a través de grabados y copias, ejercieron una notable influencia en la pintura religiosa española del siglo XVIII.
Este tipo de composiciones, destinadas tanto al ámbito doméstico como al culto privado o conventual, gozaron de una enorme aceptación en la España del siglo XVIII, reflejando la profunda devoción mariana del país y la asimilación de los lenguajes clasicistas de origen italiano. La obra puede adscribirse, por tanto, con coherencia al ámbito de la escuela española del siglo XVIII, en la órbita de un seguidor de Carlo Maratta, tanto por su iconografía como por su lenguaje formal y técnico.
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