Escuela flamenca; siglo XVII.
“San Saturio”.
Óleo sobre cobre.
Medidas: 27 x 22 cm; 32 x 27 cm (marco).
San Saturio es representado aquí mediante una composición sobria y concentrada que responde plenamente a los modelos de la pintura devocional barroca. El santo aparece representado en busto, recortado sobre un fondo neutro y oscuro que elimina cualquier referencia espacial y dirige toda la atención hacia su efigie, concebida casi como una testa-relicario, como se parecía por el pedestal y el relicario del pecho.
San Saturio, eremita venerado especialmente en la ciudad de Soria, fue un asceta que, según la tradición, abandonó sus bienes para retirarse a la vida solitaria en las cuevas del monte Oria, donde se entregó a la oración y a la penitencia. Su figura encarna el ideal cristiano de renuncia al mundo y búsqueda de la perfección espiritual a través del aislamiento y la austeridad, valores muy apreciados en la espiritualidad del Barroco.
Desde el punto de vista formal, la obra destaca por el realismo contenido con el que se modelan los rasgos del santo, equilibrado por una leve idealización que ennoblece su expresión y refuerza su carácter sagrado. La luz incide de manera precisa sobre el rostro, subrayando la textura de la piel y la intensidad de la mirada, mientras el fondo oscuro actúa como recurso simbólico, separando al santo del ámbito terrenal. El soporte de cobre, habitual en la pintura flamenca, permite una ejecución minuciosa y una superficie lisa que intensifica la riqueza cromática y la definición del detalle.
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