Escuela italiana; principios del siglo XVIII.
“Capricho de arquitectura clásica”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado del siglo XIX.
Medidas: 50 x 90,5 cm; 61,5 x 102 cm (marco).
La obra presenta un paisaje idealizado en el que sobresale un sugerente conjunto de ruinas de clara evocación romana, concebidas como signos de un pasado clásico noble y atemporal. Detrás, casi en ultimo plano, se alza una escultura ecuestre sobre pedestal, reforzando el carácter monumental y arqueológico del escenario. En primer término, una cuidada disposición de elementos escultóricos sirve de soporte y marco a diversas figuras humanas, integradas de manera orgánica en el espacio. Estas figuras presentan una notable variedad tipológica y temporal.
Desde el punto de vista estilístico, el óleo se inscribe plenamente en la tradición del paisaje clasicista italiano. El género de la vista paisajística con ruinas o monumentos clásicos, reales o inventados, gozó de un gran éxito en época barroca, teniendo una amplia influencia en los siglos posteriores.
la pintura italiana del siglo XVIII experimentó un desarrollo propio, gracias al gran número de vestigios arquitectónicos conservados en el país. El gusto por los restos artísticos del pasado, la generalización de los viajes de literatos y artistas en busca de monumentos y obras de arte que les sirvieran de fuente de inspiración, y el descubrimiento de importantes restos antiguos como los de las ciudades de Pompeya y Herculano contribuyeron sin duda al éxito del género. Se trata de un género pictórico, por otra parte, que hunde sus raíces en el siglo XVII, en la veduta, no siempre topográfica, sino a veces extremadamente imaginativa, de artistas como Canaletto y otros. Estas “Veduta” o “Capricho” parten del tema figurativo es tomado como excusa para el desarrollo de un amplio y naturalista paisaje, de estilo clasicista, perfectamente enmarcado dentro del paisaje barroco clásico italiano. Así, las figuras son pequeñas en relación con el escenario, y aunque aparecen en primer plano, claramente visibles, quedan perfectamente integradas dentro del paisaje, que se alza como auténtico protagonista de la obra.
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